La pasta de henna que se utiliza para los tatuajes de henna proviene de una planta llamada arbusto de henna (bot. Lawsonia). Las hojas secas de este arbusto se muelen hasta convertirlas en polvo y se mezclan con aceites selectos para formar una pasta.
Lo bueno de los tatuajes de henna es que no son permanentes, a diferencia de los tatuajes con aguja. El colorante de la henna (lawsone) se absorbe en la capa superior de la piel tras su aplicación.
Durante las primeras 2-3 semanas, el color es más intenso y, a partir de ahí, va perdiendo intensidad día a día hasta que el tatuaje de henna desaparece por completo.
En nuestras latitudes, los tatuajes de henna experimentaron un auténtico boom en 1998 con el videoclip «Frozen» de Madonna. El mundo entero contemplaba fascinado sus manos y se preguntaba cómo se habían creado esos preciosos diseños.
En el arte islámico del henna, la aplicación de henna se limita principalmente a las manos y los pies. En la India, también se utilizan motivos pictóricos como rostros, pájaros y otros animales.
Una boda hindú en el norte de la India es difícilmente imaginable sin el ritual tradicional del mehndi. Los motivos y adornos aplicados con gran maestría tienen un significado muy especial y se cree que aportan suerte y salud a quienes los llevan.
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