Preguntas frecuentes sobre piercings
¿Qué es un piercing Blackline?
Desde su introducción en la industria médica a finales de los años 80, la PVD (deposición física en fase vapor) se ha extendido ampliamente. Este proceso consiste en crear un recubrimiento fino y resistente a la abrasión sobre piezas de trabajo, el sustrato (como aparatos médicos, dispositivos e implantes, entre otros, marcapasos, instrumentos quirúrgicos e implantes ortopédicos), llevando el objeto a una fase gaseosa (plasma). El material de recubrimiento deseado se deposita durante el proceso de PVD en la superficie de contacto del sustrato (en nuestro caso, titanio médico) y forma una capa fina muy adherente.
La principal ventaja de la tecnología PVD reside en su capacidad para modificar las propiedades superficiales de un objeto sin afectar a las propiedades del material subyacente (sustrato) ni a su funcionalidad biomecánica. La biocompatibilidad del recubrimiento es un requisito previo para su uso en medicina quirúrgica. La fórmula básica del plasma ha sido certificada por un laboratorio de pruebas biológicas independiente como biocompatible para instrumentos/implantes médicos de uso externo e interno que entran en contacto con huesos, piel, tejidos o sangre. Además, se ha consultado a varios institutos técnicos especializados sobre el uso de Blackline como joyería para piercings corporales. Sin excepción, todos los institutos han clasificado la joyería para piercings Blackline como segura (BIO-SAFE) y sin riesgos.
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